Noticias sobre dexametasona y estudio RECOVERY

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Material traducido del original en idioma inglés en la página del British Medical Journal

“Noticias
Covid-19: la demanda de dexametasona aumenta a medida que el ensayo RECOVERY publica pre-impreso

BMJ 2020; 369 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.m2512 (publicado el 23 de junio de 2020)
Cita esto como: BMJ 2020; 369: m2512
La producción de dexametasona debe incrementarse rápidamente para satisfacer la demanda global del medicamento, dijo la Organización Mundial de la Salud.
La llamada se produjo cuando el ensayo RECOVERY de la Universidad de Oxford publicó su muy esperado documento preimpreso(2) sobre el efecto del medicamento en Covid-19. El documento afirma que el medicamento reduce las muertes en pacientes ventilados en un tercio y las muertes en otros pacientes admitidos que reciben oxígeno en solo un quinto.
Los hallazgos principales del estudio fueron reportados por los investigadores el 16 de junio de 2020 y fueron adoptados en la práctica del Reino Unido el mismo día a través de una alerta enviada a los médicos.(3)
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo: “El próximo desafío es aumentar la producción y distribuir dexametasona de manera rápida y equitativa en todo el mundo, enfocándose en dónde más se necesita“. La demanda ya ha aumentado tras los resultados de la prueba en el Reino Unido “.

Ventilación y cuidados estándar.

En el documento de preimpresión publicado el 22 de junio, 2 el equipo del estudio informó que 454 de 2104 (21.6%) pacientes asignados a dexametasona y 1065 de 4321 (24.6%) pacientes asignados a atención habitual fallecieron dentro de los 28 días (índice de tasa ajustada por edad 0.83 ( Intervalo de confianza del 95% (0,74 a 0,92); P <0,001).

El estudio aleatorizado, controlado y abierto comenzó en marzo de 2020 y está investigando una serie de posibles tratamientos para Covid-19 en 176 hospitales del NHS.
En el brazo de dexametasona, que finalizó el reclutamiento el 8 de junio, los pacientes elegibles y con consentimiento fueron asignados en una proporción de 2: 1 a un estándar de atención habitual o a un estándar de atención habitual más 6 mg de dexametasona una vez al día (oral o intravenosa) para un máximo de 10 días (o hasta la salida si es antes).
El pre-impreso informó que en los pacientes ventilados, 94 de los 324 pacientes que tomaron dexametasona murieron, en comparación con 278 de los 683 que recibieron atención estándar. Esta es una reducción de alrededor de un tercio, del 40.7% al 29.0% (0.65 (0.51 a 0.82); P <0.001).
En los pacientes que recibieron oxígeno, 275 de los 1279 que recibieron dexametasona murieron, en comparación con 650 de los 2604 que recibieron atención estándar. Esta es una reducción en la mortalidad del 25.0% al 21.5% (0.80 (0.70 a 0.92); P = 0.002).
Sin embargo, en el grupo de pacientes ingresados ​​que no recibieron asistencia respiratoria, 85 de los 501 que tomaron dexametasona murieron, en comparación con 137 de los 1034 asignados a la atención habitual (17.0% v 13.2% (1.22 (0.93 a 1.61); P = 0.14). Los investigadores concluyeron que el esteroide no redujo la mortalidad en este grupo.
La edad promedio de los participantes del estudio en este brazo fue de 66,1 años, y el 36% de los pacientes eran mujeres. El estudio halló que había antecedentes de diabetes en el 24% de los pacientes, enfermedad cardíaca en el 27% y enfermedad pulmonar crónica en el 21%, y el 56% tenía al menos una comorbilidad importante.

Limitaciones y seguimiento.

John Fletcher, editor de investigación de The BMJ que examinó el pre-impreso de MedRxiv, dijo que el ensayo fue útil pero que había “limitaciones y motivos de precaución“.
Él dijo: “Los autores han utilizado reducciones relativas y han elegido el subgrupo con el mayor beneficio para generar un titular de una reducción de un tercio de las muertes. El análisis de subgrupos no se especificó en el registro del ensayo y puede ser engañoso “.
Fletcher también señaló que el resultado final era desconocido para al menos el 28% de las personas que ingresaron al ensayo, ya que 1807 todavía estaban en el hospital a los 28 días, el punto final del estudio.
Carl Heneghan, director del Centro de Medicina Basada en la Evidencia de la Universidad de Oxford, dijo: “Dado el hecho de que este es un medicamento barato disponible, y dado el tamaño del efecto, para mí está claro que hay pruebas sólidas para hacer esto tratamiento disponible para los pacientes correctos ingresados ​​en unidades de cuidados intensivos. Hemos visto muchas pruebas de baja calidad, pero esto es hacia el espectro de pruebas de alta calidad “.

Heneghan agregó que le gustaría ver un seguimiento del grupo de pacientes más allá de 28 días y un análisis adicional para ver si el medicamento podría lesionar a los pacientes con enfermedad leve a moderada.

El estudio RECOVERY está financiado por organizaciones que incluyen el Instituto Nacional de Investigación en Salud, Wellcome, la Fundación Bill y Melinda Gates y el Departamento de Desarrollo Internacional. Los autores no informaron conflictos de intereses.”

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https://bmj.com/coronavirus/usage

References

  1. World Health Organization. WHO director-general’s opening remarks at the media briefing on COVID-19. 22 Jun 2020. https://www.who.int/dg/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-media-briefing-on-covid-19—22-june-2020.
  2. Effect of dexamethasone in hospitalized patients with COVID-19—preliminary report. 22 Jun 2020 (preprint). https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.06.22.20137273v1.full.pdf.
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La retractación de artículo de Lancet sobre hidroxicloroquina

Kuykso

 

El presente es un EXCELENTE artículo, de Federico Kukso, periodista científico. El original está en el link:  https://ojo-publico.com/1856/el-primer-gran-escandalo-cientifico-de-la-pandemia

” El primer gran escándalo científico de la pandemia

Hasta hace unos seis meses, muy pocos habían oído hablar de ella. Hoy está en boca de todos: la hidroxicloroquina es una droga amada y odiada por igual. Sin evidencia científica, políticos la promueven como la receta de salvación inmediata, la píldora mágica capaz de cambiar el curso de esta pandemia.

Uno de los que está enamorado de este medicamento originalmente desarrollado para tratar casos de malaria –y que también se usa desde 1956 para la artritis reumatoide y el lupus– es Donald Trump: en abril, indicó que la hidroxicloroquina y sus derivados (como la cloroquina) se convertirían en “una de las grandes revoluciones de la historia de la medicina”. “¿Qué tienes que perder?”, dijo el presidente estadounidense al sugerir tomar esta droga en una rueda de prensa. Al día siguiente, se había producido un desabastecimiento en medio planeta.

Fuente de esperanzas y de preocupaciones por igual, la novela de la hidroxicloroquina se actualiza semana a semana con nuevos episodios. El 18 de mayo pasado Trump reveló en un evento de la Casa Blanca que, como medida preventiva, estaba tomando una pastilla por día, pese a que este tratamiento aún no se había aprobado y organizaciones como la Agencia Europea de Medicamentos y la FDA de Estados Unidos alertaban sobre sus efectos secundarios como anormalidades peligrosas en el ritmo cardíaco en pacientes con coronavirus, además de problemas oculares que involucran la retina o enfermedad hepática o renal.

La expectativa alrededor de este fármaco puso al controversial Didier Roault en el ojo del huracán: este microbiólogo francés antiestablishment –de larga melena y look desarreglado– se convirtió en el más vehemente promotor dentro de la comunidad científica de este medicamento conocido y barato vendido en muchos sitios bajo la marca Plaquenil, sin contar con los resultados de ensayos a gran escala que apoyen sus recomendaciones de usarlo en casos de covid-19.

La esperanza solo estaba soportada por pequeños estudios de laboratorio, como uno realizado en China que encontró en febrero pasado que la cloroquina bloqueaba al coronavirus en células cultivadas. Se sabe, sin embargo, que muchas veces los medicamentos que funcionan en tubos de ensayo o en placas de Petri no siempre son efectivos en el cuerpo humano. Por lo que no se puede tomar estos resultados como concluyentes.

Las declaraciones vehementes de Trump y las proyecciones del negocio, bastaron para entusiasmar a emprendedores de Silicon Valley, a figuras como Elon Musk, y a cadenas de noticias como FOX News, que promocionan continuamente la hidroxicloroquina tanto para prevenir la infección como para tratar a pacientes con coronavirus. Esto tuvo todo tipo de consecuencias: un hombre de unos 60 años de Arizona, por ejemplo, murió en marzo después de tragar un producto de limpieza que tenía cloroquina en su etiqueta.

Para demostrar que estaba en lo cierto, Raoult condujo su propia investigación en el Instituto Hospitalario Universitario de Marsella en febrero. Además de aparecer en la portada de toda clase de revistas como “el salvador”, buscaba comprobar que el uso de una combinación de este anti-palúdico conocido desde hace décadas y un antibiótico (azitromicina) efectivamente funcionaba.

Sin embargo, la revista donde el científico francés publicó sus resultados el 20 de marzo detectó una larga lista de problemas serios como, por ejemplo, datos confusos: “No cumple con el estándar esperado de la [Sociedad Internacional de Quimioterapia Antimicrobiana], especialmente en relación con la falta de mejores explicaciones de los criterios de inclusión y el triaje de pacientes para garantizar la seguridad del paciente”, indicó la junta del International Journal of Antimicrobial Agents.

El debate alrededor de la hidroxicloroquina no hacía más que calentarse.

Grandes anuncios y sospechas

La cloroquina fue sintetizada por primera vez por científicos alemanes en la década de 1930 para tratar la malaria. En 1945, investigadores de la Fundación Rockefeller testearon su toxicidad en poblaciones quechuas que vivían y trabajaban en una plantación de azúcar del Perú, así como en niños. También se probó en presos en Estados Unidos y en pacientes psiquiátricos infectados deliberadamente con malaria.

Recién en 1950, se consiguió una versión mejorada y más segura, la hidroxicloroquina. En la actualidad, India es el mayor fabricante mundial de este fármaco.

Debido a la emergencia de la situación, se están probando cientos de medicamentos conocidos para ver cuál es el más eficiente contra el coronavirus. La hidroxicloroquina es uno de ellos.

Para inspeccionar a fondo sus efectos el cirujano cardíaco Mandeep Mehra de la Universidad de Harvard, el cirujano vascular Sapan Desai, Frank Ruschitzka del Hospital Universitario de Zúrich y Amit Patel, miembro adjunto de la facultad de la Universidad de Utah, reunieron los resultados de más de 96.000 pacientes en 671 hospitales que recibieron hidroxicloroquina sola o en combinación con antibióticos. Y en un paper publicado el 22 de mayo en la revista médica inglesa The Lancet revisado por pares expusieron que la tasa de mortalidad entre todos los que tomaron las drogas fue mayor que entre las personas a las que no se la habían suministrado.

“Este es el primer estudio a gran escala que encuentra evidencia estadísticamente sólida de que el tratamiento con cloroquina o hidroxicloroquina no beneficia a los pacientes con Covid-19”, dijo Mandeep Mehra. “En cambio, nuestros hallazgos sugieren que puede estar asociado con un mayor riesgo de problemas cardíacos graves y un mayor riesgo de muerte”.

El artículo tuvo un impacto inmediato: alteró drásticamente el curso de la investigación científica en el tema. Por ejemplo, hizo que se detuvieran los ensayos realizados sobre la hidroxicloroquina por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los días pasaron y la sospecha sobre los datos recolectados comenzó a crecer. Expertos en bioestadística y ética médica y cientos de investigadores externos plantearon rápidamente inquietudes después de notar inconsistencias en los datos (por ejemplo, la inclusión de casos muy tempranos en la pandemia, incluso en África, donde pocos hospitales tienen registros médicos electrónicos).

Y le solicitaron a la compañía que compiló y analizó los datos, Surgisphere, que explicara cómo había recopilado y analizado decenas de miles de registros de pacientes de cientos de hospitales. En una auditoría independiente, esta pequeña empresa con sede en Chicago se negó a responder con el argumento de que eso violaría los requisitos de confidencialidad.

Una investigación realizada por el periódico The Guardian reveló errores en la información recolectada por esta compañía de análisis de salud y en la que se basaron múltiples estudios. Incluso, uno de los directores ejecutivos de esta firma es Sapan Desai, co-autor del estudio publicado en The Lancet.

Varios de los directores de los hospitales cuyos datos se habían incluido en la base datos nunca habían oído hablar de Surgisphere, una misteriosa compañía de al parecer solo 11 empleados sin antecedentes científicos o estadísticos. “Surgisphere salió de la nada para llevar a cabo quizás el estudio global más influyente en esta pandemia en cuestión de unas pocas semanas”, señaló  James Todaro de Medicine Uncensored.

“Dadas las preguntas planteadas sobre la confiabilidad de los datos recopilados por Surgisphere, hoy hemos emitido una ‘Expresión de preocupación’, en espera de una investigación adicional”, expresó el miércoles 3 de junio el editor de The Lancet, Richard Horton. Al día siguiente, el artículo fue retractado por los propios autores.

Otro artículo que usó la misma base de datos de Surgisphere para estudiar en medicamentos para la presión arterial en pacientes con Covid-19 y que fue publicado en The New England Journal of Medicine corrió la misma suerte.

Se trata del primer gran escándalo de investigación de la era COVID-19.

Las consecuencias del error

Las retractaciones son parte del proceso científico. Son un elemento de la continua  autocorrección de la ciencia. En su naturaleza, está en admitir errores.

Se estima que el número de retractaciones está aumentando: de menos de 100 anualmente antes de 2000 a casi 1000 en 2014. En 2019, el sitio Retraction Watch registró 1400. Las razones son varias: puede ser porque los datos han sido fabricados, falsificados o plagiados. O también por errores o porque los resultados de un experimento no se pueden replicar.

Según el Comité de Ética de Publicaciones, un artículo debe ser retractado si se encuentran evidencias de que se trató de una investigación poco ética, si es poco confiable o si los datos se publicaron previamente.

La primera retractación en inglés de la que se tiene constancia ocurrió el 24 de junio de 1756 en la revista Philosophical Transactions de the Royal Society de Inglaterra. En una carta, el físico Benjamin Wilson escribió: “Creo que es necesario retractarse de una opinión sobre la explicación del experimento de Leyden, con el que molesté a esta Sociedad en el año 1746, y luego publiqué más en general en un Tratado sobre la electricidad, en el año 1750; ya que recientemente he hecho algunos descubrimientos adicionales en relación con ese experimento, y la electricidad negativa del Sr. Franklin, lo que demuestra que me equivoqué en mis nociones al respecto”.

Síntoma de una mala conducta científica, las publicaciones con datos dudosos o fraudulentos pueden erosionar la confianza en la investigación. “La atención es un predictor clave de retractación”, señalan Jeffrey L. Furman, Kyle Jensen y Fiona Murray, quienes analizaron el universo de artículos científicos revisados por pares retraídos de la literatura biomédica entre 1972–2006. “Los artículos retractados surgen con mayor frecuencia entre los artículos altamente citados.

El sistema de retractación es rápido para descubrir el conocimiento que se determina que es falso (el tiempo medio de retracción es inferior a dos años) y democrático (la retracción no se ve afectada sistemáticamente por la importancia del autor)”.

Además de sacudir la confianza del público en la investigación, estos artículos sospechosos pueden tener amplias consecuencias sociales, en especial cuando no se identifican rápidamente. En 1998, un artículo publicado en The Lancet por el médico Andrew Wakefield afirmó haber identificado un vínculo entre la vacuna MMR (contra sarampión, las paperas y la rubéola) y el autismo.

El artículo alentó a los movimientos antivacunas: contribuyó a disminuir las tasas de vacunación en el Reino Unido y Europa continental, causó varias epidemias de sarampión y continúa inhibiendo los esfuerzos de vacunación en todo el mundo. El paper fue retirado recién en 2008. The Lancet dijo que sus conclusiones eran “totalmente falsas”.

El sitio Retraction Watch lleva la cuenta de 15 papers relacionados con la Covid-19.

Un día después de la retractación de los artículos en The Lancet, la OMS reanudó sus estudios sobre hidroxicloroquina.

Uno de los coautores del paper, Mandeep Mehra, admitió que la prisa por publicar durante la crisis de Covid-19, lo condujo al error: “No hice lo suficiente para asegurar que la fuente de datos fuera apropiada para este uso”, le dijo a The New York Times. “Por eso, y por todas las interrupciones, tanto directa como indirectamente, lo siento mucho”.

Estas retractaciones despiertan preguntas sobre el estado de la investigación científica en el marco de la pandemia. Con poca o casi ninguna revisión por pares, miles de artículos se publican en sitios de pre-impresión. Este evento demostró que incluso las revistas más prestigiosas han bajado los umbrales de calidad a la hora de examinar la información en esta época de gran necesidad de certezas.

La novela de la hidroxicloroquina, sin embargo, no ha terminado. Un importante estudio de miles de pacientes, dirigido por la Universidad de Oxford, mostró el 5 de junio que el fármaco no funciona contra la Covid-19 y que no debe administrarse a más pacientes hospitalarios.

“Si ingresa en el hospital, no tome hidroxicloroquina”, señaló el epidemiólogo Martin Landray, quien dirigió este estudio llamado RECOVERY que incluyó a más de 11000 pacientes de 175 hospitales en el Reino Unido. “No funciona”. ”

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Blog sobre generalidades de farmacología

Este es un blog que deja información útil sobre farmacología molecular, es decir, aquella que explica los mecanismos de acción a nivel celular

http://elmercaderdelasalud.blogspot.com.co/search/label/PHARMACOLOGY

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ATP en acción

El ATP

Una vez se ha producido la despolarización o entrada de sodio al interior de una célula (por ejemplo la neurona), la molécula de ATP saca los iones de Na al medio extracelular, introduce los iones de Potasio al medio intracelular y hace esto contra gradientes no solo de concentración sino eléctricos, lo cual consume bastante energía, de modo que el ATP finalmente deviene en ADP.

Imagen tomada de blog:

http://49.media.tumblr.com/8073e4370bfea14a3d034a9f3927eed6/tumblr_nx98g1y9sk1qiz5q7o1_1280.gif

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Alimentación saludable, un derecho.

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Tomado de

https://www.facebook.com/glucometroabbottcr/photos/a.749853755119445.1073741828.709160265855461/756000594504761/?type=3&theater

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Resistencia a antibióticos y salud pública

Encuesta en varios países de la OMS muestra los malentendidos generalizados del público acerca de la resistencia a los antibióticos

Comunicado de prensa

Al tiempo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) intensifica su lucha contra la resistencia a los antibióticos, una nueva encuesta efectuada en varios países muestra que hay confusión entre las personas con respecto a esta grave amenaza para la salud pública y que no entienden cómo prevenir que siga aumentando…..

http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2015/antibiotic-resistance/es/

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Químicos convierten moléculas bacterianas en potenciales fármacos

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Crédito de imagen:  http://blogdequimicalopez.blogspot.com.co/2013/03/blog-de-quimica.html

Los químicos del Colegio universitario de Artes y Ciencias de Syracuse han descubierto la manera de convertir las moléculas bacterianas en  potenciales moléculas farmacológicas. Yan-Yeung Luk, profesor asociado de química, y su equipo de investigación, han publicado sus hallazgos en ChemBioChem (John Wiley y Sons, 2015), explicando cómo han creado moléculas que imitan y dominan los tóxicos secretados por las bacterias. Según dicen, las implicaciones para el estudio de la biología y la farmacología son enormes.

http://bitnavegante.blogspot.com.es/2015/11/quimicos-convierten-moleculas.html

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Sobre farmacoterapéutica

Un interesante blog, a propósito de este tema que siempre es actual.

https://epanoramix.wordpress.com/

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Prevención de errores de medicamentos

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Material transcrito del blog en http://rafadiazmd.org/2013/09/27/como-prevenir-errores-cuando-prescriben-medicamentos/

Errores con medicamentos, como intentar evitarlos

Es muy común recibir medicación de su médico por algunos de los problemas por los cuales usted consulta. Pues bien, trate en lo posible de llevar con usted esta lista a su consulta para no olvidarse detalles que parecen poco importantes pero que pueden generar errores médicos importantes.

Esto lo ayudará. No lo olvide!

  1. Lleve una lista de los medicamentos. Asegúrese de que su médico sepa todos los medicamentos que está tomando. Incluya los de venta libre y los que usted no considera medicamentos, como suplementos dietéticos, etc.
  2. Lo ideal es que traiga todos sus medicamentos a la visita al médico.
  3. Asegúrese de informarle a su médico acerca de cualquier alergia o reacción adversa que haya tenido a los medicamentos. Esto es de gran utilidad para evitar cualquier daño que un medicamento pueda producirle.
  4. Asegúrese que pueda leer la receta de su médico.  Si usted no puede leer la letra de su médico quizás su farmacéutico tampoco.
  5. Pida información acerca de sus medicamentos en términos muy simples que usted pueda entender
    1. ¿Cuál es el medicamento?
    2. ¿Cómo debo tomarlo y por cuánto tiempo?
    3. ¿Qué efectos secundarios puede tener? ¿Qué debo hacer si se presentan?
    4. ¿Es este medicamento seguro al tomarlo con otros medicamentos o suplementos dietéticos?
    5. ¿Qué comida, bebidas o actividades debo evitar mientras tome este medicamento?
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Redes sociales podrían ayudar a detección de efectos adversos de los medicamentos

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En lapsos tan cortos como cada cinco segundos,  se realizan 170.000 búsquedas en Google sobre salud, lo que convierte a este campo en la tercera categoría más buscada. “Los ciudadanos generan ahora mucha información, de modo que las redes sociales pueden ser una valiosa fuente para descubrir efectos adversos de los medicamentos una vez el fármaco ha finalizado la fase de ensayos clínicos y empieza a comercializarse”, apunta una de las investigadoras, Isabel Segura Bedmar, del departamento de Informática de la UC3M. La gran cantidad de datos que deben almacenarse, su variedad y la velocidad con la que se ven modificados hacen de este un problema típico de big data.

El prototipo que han creado estos científicos, en el marco del proyecto de investigación europeo llamado TrendMiner, permite analizar los comentarios en redes sociales por medio de técnicas de procesamiento del lenguaje natural (PLN). Gracias a estas técnicas, las descripciones coloquiales de los pacientes se “traducen” a datos manejables en estudios comparativos que permitan la obtención de patrones, tendencias, etc.

“Estos datos pueden también combinarse con los obtenidos de otras fuentes, como son las historias clínicas electrónicas de los pacientes; en ellas aparece información muy útil sobre diagnósticos, tratamientos, etc., también descrita en gran parte en lenguaje natural, por lo que es necesario codificarla y convertirla en información estructurada con la que poder trabajar”, explica otra de las investigadoras, la profesora Paloma Martínez, del Laboratorio de Bases de Datos Avanzadas de la UC3M.

El prototipo que han creado para analizar comentarios en redes sociales incorpora un procesador lingüístico basado en MeaningCloud, una tecnología comercial para análisis de grandes datos de la empresa Dedalus, que reconoce las menciones de medicamentos efectos adversos y enfermedades. El sistema visualiza la evolución de estas menciones y sus “co-ocurrencias”, es decir, registra qué medicamentos se mencionan y con qué efectos adversos.

Por ejemplo, el sistema monitoriza fármacos pertenecientes a la familia de los ansiolíticos y para ello no solo tiene en cuenta las menciones de los principios activos o medicamentos genéricos de este grupo (entre otros el lorazepam y el diazepam) sino también las marcas comerciales. Todas estas menciones se pueden analizar además en relación con sus efectos terapéuticos  y sus efectos adversos.

Esta tecnología la podría emplear también una farmacéutica para “saber qué se está diciendo de un fármaco, por ejemplo, o para recabar sospechas sobre efectos adversos y así complementar las notificaciones recibidas por los canales tradicionales”, comenta José Luis Martínez Fernández, que compagina su labor docente en el departamento de Informática de la UC3M con la dirección de consultoría de Daedalus. Hay partes de informes médicos, notas o historias clínicas “que son difíciles de procesar, por lo que no se está trabajando en ello, y esta técnica podría ayudarnos a sacar el máximo rendimiento a ese contenido”, explica el investigador.

El reto es transformar esos textos, que actualmente se almacenan sin analizar, en información estructurada, lo que permite que se pueda utilizar con fines clínicos y epidemiológicos para adquirir nuevo conocimiento  o analizar tendencias que faciliten la toma de decisiones”, recalca. Gracias a todo ello, además, en el marco de este proyecto se ha creado la primera base de datos en español que permite unificar información sobre medicamentos y sus efectos adversos, destacan los investigadores, que adelantaron algunos de sus resultados el año pasado en un congreso científico celebrado en Gotemburgo (Suecia) y que van a publicar un trabajo más detallado al respecto en la revista BMC Medical Informatics and Decision Systems.

El caso de los efectos adversos a medicamentos

Las reacciones adversas a medicamentos (RAM) son el problema más importante de seguridad en el campo de la salud. Se refieren a los efectos dañinos y no intencionados que producen los fármacos en el tratamiento de enfermedades y profilaxis, ya sea cuando se administran  dosis normales, ya sea como al incurrir en  errores de medicación o problemas relacionados con el uso incorrecto. Estos escenarios desafortunadamente son la cuarta causa de muerte en pacientes hospitalizados en EE.UU. Por ello, el área de la farmacovigilancia está recibiendo una gran atención debido a la gran incidencia de las RAM y al alto costo que ocasionan (entre el 15 y el 20 por ciento del gasto hospitalario se debe a complicaciones debidas a medicamentos).

Algunas RAM no se descubren durante los estudios clínicos dado que no pueden conocerse hasta que el medicamento lleva varios años en el mercado, principalmente los efectos adversos cuya frecuencia está más allá de 1 en cada 10.000; por ello, las agencias regulatorias de medicamentos vigilan las RAM una vez comercializado el medicamento, y el principal instrumento del que disponen son los sistemas de notificación voluntaria en los que profesionales y pacientes informan sobre sospechas de RAM.

Referencias:

Segura-Bedmar I et al, Exploring Spanish Health Social Media for detecting drug effects. BMC Medical Informatics and Decision Systems.

Segura-Bedmar I et al, Detecting drugs and adverse events from Spanish social media streams, Proceedings of the 5th International Workshop on Health Text Mining and Information Analysis (Louhi) @ EACL 2014. Gothenburg, Sweden, April 26-30 2014, pages 106–115, pdf (http://www.aclweb.org/anthology/W/W14/W14-1117.pdf).

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